domingo, 28 de mayo de 2017
La Sabiduría de Madame Blavatsky
Les comparto la intervención que tuve junto con mi compañera Huauhtli en ASTL.tv sobre la vida y obra de Helena Petrovna Blavatsky.
jueves, 27 de noviembre de 2014
¿Realmente quieres unirte a la Sociedad Teosófica?
Hace poco tocó alguien a la puerta de la Sociedad Teosófica en México. La persona se dijo interesada en asistir a las logias y quiso indagar que hacemos y que no hacemos. Le dije que formábamos grupos de estudio y que nos guiábamos por los 3 principales objetivos de la ST. Ésta persona me comentó que ya había leído algo de literatura teosófica y llegó a la pregunta "incómoda" (que no debiera serlo en realidad):
-¿Y piden dinero?
Le dije que pedíamos una cuota anual y una cuota mensual, y éste dinero era destinado para el mantenimiento del local, empleados y material de apoyo. De pronto soltó la pregunta que me dejó bastante pensativo (por no decir perplejo):
-¿Y eso a que me da derecho?
A ser miembro, a eso te da derecho. No conforme con eso, esta persona regresó la siguiente semana, participó en nuestra sesión de logia y al final le hizo la misma pregunta a una compañera:
- Y si me inscribo, ¿A que me da derecho?
Pareciera que en esta época la gente sólo quiere unirse a grupos sociales para disfrutar de sus posibles beneficios, pareciera que el único objetivo es pertenecer a un club de amigos. Peor aún, en este círculo de estudios "esotéricos" la gente piensa que al unirse se le dará acceso ilimitado a poderes sobrenaturales para dominar a las personas con la mente, levitar por la calle y predecir el futuro.
Pero bien llegó a mi un correo donde los maestros Morya y KH hablan precisamente de esto:
¿ Es Ud. de los que quieren conseguir algo, o es de los que
aspiran a dar, a ayudar, a guiar, a inspirar a otros?. ¿Prefiere Ud.ser un
seguidor, o un pionero?.
Se ha dicho hace tiempo que nadie debiera unirse a la
Sociedad con la finalidad de obtener algo, porque si así lo hace se verá
frustrado.
La razón verdadera para unirse a la Sociedad debiera ser
solo una. La aspiración de convertirse en un colaborador de la Naturaleza. O,
para decirlo de otra forma, la fuerza motivadora debiera ser la buena
disposición a ser usado como un canal para las fuerzas divinas de forma de ser
útil al Plan Divino en vez de querer usar las fuerzas divinas para nuestros
propios y egoístas propósitos.
Básicamente, en el mundo, hay dos tipos de buscadores;
a) aquellos quienes después de haber visto los sufrimientos
de este mundo y dándose cuenta de la naturaleza ilusoria de todo ello,
despliegan un anhelo de trascender todo eso y verse libres tan rápidamente como
les sea posible, y por lo tanto, encaminan sus pasos en esa dirección;
y b) están aquellos quienes están de haber visto lo mismo,
piensan primero en cómo podrían ayudar al mundo para liberarse de esos
sufrimientos y de la ilusión. Eventualmente, se dan cuenta que no pueden
realmente ayudar en forma efectiva mientras no avancen ellos mismos primero, y
entonces también encaminan sus pasos hacia la auto -renovación. La disciplina y
la meditación, pero esto de ninguna manera disminuye su deseo de ayudar a
otros. De hecho, cuanto más adelantan, más desean ellos ayudar; y cuanto más
fuerte es su deseo de ayudar, más motivados se verán para desplegar su
naturaleza espiritual.
Parecería que la mayoría de la gente pertenece a la primera
categoría. Los de la segunda categoría, son más difíciles de encontrar. Y es
precisamente los de esta segunda categoría los que necesitamos en la Sociedad.
Quizás sea ciertamente mas fácil para Ud. aprender alguna
técnica de meditación con algunos de los muchos maestros de su alrededor.
La Sociedad Teosófica no compite con otros grupos con
promesas a los miembros con respecto a cuanto estos podrán conseguir. No
promete ni garantiza nada. Por el contrario, fomenta el dar, el compartir, el
actuar inegoístamente y hasta el sacrificarse por el bien de los demás.
Solamente ofrece muy elevados ideales, el más elevado,
ciertamente, y esto es lo que la distingue de muchos otros grupos, pero deja en
perfecta libertad a cada individuo para que establezca su propia marcha y
aplique a su vida diaria la sabiduría de las edades en la medida en que esté
listo para hacerlo.
Un miembro de la Sociedad tiene que aprender a desarrollar
independencia y acción y a pararse en sus propios pies.
Quizás las siguientes palabras puedan ayudar a clarificar un
poco más este asunto.
" Los hombres que ingresan a la Sociedad con el solo
objeto egoísta de alcanzar poderes, haciendo de la ciencia oculta su única
principal aspiración, es mejor que no ingresen están designados a dolorosa
decepción. Sólo quién alberga en su corazón amor a la humanidad, que es capaz
de sentir íntimamente la idea de una práctica y regeneradora fraternidad, es el
que tiene derecho a la posesión de nuestros secretos. El hombre que no coloca
el bien de la humanidad sobre su propio bien, no es digno de ser nuestro "
chela" (discípulo) no es digno de alcanzar más elevado conocimiento que su
vecino."
Duras, pero ciertas y a la vez dulces palabras de los maestros ascendidos. La misma HPB dijo:
“Esta Sociedad no fue fundada para enseñar caminos nuevos y fáciles para la adquisición de poderes. Su única misión es reavivar la antorcha de la Verdad que hace largo tiempo se extinguió para todos excepto unos muy pocos, y mantener viva esa Verdad por la formación de una unión fraternal de la humanidad, único suelo en que puede crecer lo bueno”
El relato verídico de la persona que llegó exigiendo sus derechos como potencial miembro de la ST lo he visto una y otra vez en mi corta historia en la sociedad. Gente joven también llegan pensando que es una academia donde se develan los secretos más ocultos de la Gupta Vidya, que los enseñamos a salir del cuerpo, a bilocacionarse y que poseemos el santo grial para convertir las piedras en oro. De verdad, piénsenlo dos veces antes de tocar la puerta de la Sociedad Teosófica.
lunes, 12 de mayo de 2014
¿La Teosofía encaja en el mundo moderno?
Les comparto el texto que presenté el pasado 7 de mayo 2014 en la celebración del día del Loto Blanco en la sede nacional de la Sociedad Teosófica en México:
La Teosofía
en el contexto de la cultura espiritual moderna
Desde que se fundó la
sociedad teosófica, han existido grandes personalidades que han adoptado sus
ideas y su filosofía, ejemplos los tenemos en el pintor Piet Mondrian, el filosófo
Rudolf Steiner, el pintor Paul Gauguin, el astrónomo Flammarion, el escritor
George Bernard Shaw, el inventor Thomas Alva Edison, el escritor Aldous Huxley
y al físico Oppenheimer. Todos estos genios fueron influenciados por la
sabiduría oculta y a su vez ellos influenciaron con sus obras y descubrimientos
al mundo moderno. Es así como la Teosofía se ha permeado en todos los ámbitos
de la cultura y la ciencia de nuestros días.
Desgraciadamente no todo es
miel sobre hojuelas, pues desde su fundación, la sociedad Teosófica ha tenido
detractores a lo largo de toda su corta historia. A HPB se le ha catalogado de
loca, charlatana, toxicómana, embaucadora y sinnúmero de insultos. Se ha dicho
que la ST ha plagiado textos budistas, hinduistas y zoroastrianos y todo por el
simple propósito de ganar dinero. A sus miembros se les ha acusado de
espiritistas, de iluminados, mesiánicos, locos…Y a la sociedad como un
semillero de ideas tan dispares como inspirar el movimiento Nazi y las
abstracciones mesméricas que tanto daño hacen a los pobres incautos que creen
que obtendrán poderes sobrenaturales.
Pero seamos sinceros, si
estoy hablando de la cultura espiritual moderna, tengo que describirla, y en
honor a la verdad, la sociedad espiritual del 2014 se parece más a todo lo que
describí líneas arriba. Todo comenzó cuando a mitad del siglo XX se acuño el
desafortunado término Nueva Era. Es ahí cuando la humanidad actual encontró en
el esoterismo y la cultura oriental un resabio de luz, pero a la vez un escape
a la realidad, aderezada con drogas y mescolanza de creencias. Hoy la llamada
Nueva Era o New Age no ha hecho más que desprestigiar los verdaderos
conocimientos de la Gupta Vidya y la verdadera sabiduría teosófica. En el cajón
del New Age se mete al peligroso espiritismo, al rosacrucismo, la masonería, la
yoga, la meditación, satanismo, la astrología, neo budismo, gnósticos, poderes
sobrenaturales, videntes, cienciología y una serie de sectas de iluminados, en
fin, a todo aquello que no vaya en el script de una religión monoteísta.
Y sí, claro, en ese cajón
también se mete a la Teosofía. La misma iglesia católica, la de mayor filiación
en Latinoamérica, ha comunicado oficialmente que la Sociedad Teosófica y otras
“sectas” son peligrosas y están fuera de la salvación eterna. Incluso la
práctica de Yoga y la meditación están prohibidas para esa religión. Sin
detenerme en el pensamiento medieval que aún impera en muchas mentes
judeocristianas, hay que reconocer que gran parte de la población piensa esto
de la Teosofía, pues han sido educados por esta religión sin cuestionarse nunca
si es verdad o no lo que les dicen.
Viéndolo de esa forma parece
que todo está perdido. Si nos reducimos a analizar a México, según datos
oficiales el 92% de la población tiene una religión judeocristiana, es decir,
católicos, cristianos, judíos, testigos de Jehová, adventistas, etc. Un 1% está
representado por religiones étnicas, orientales y el Islam. Nos queda un 7%
sobrante, que según el INEGI la mitad no especificó, y la otra se declara sin
religión. De entrada entonces tenemos que 92 de cada 100 mexicanos rechaza de
facto las ideas teosóficas, por simple educación religiosa. De los 8 que nos
quedan, 4 no creen en nada, son materialistas puros, y los otros 4 quizás
tengan algún interés en la Teosofía, quizás…Y estoy siendo muy optimista, pues
de esos 4, uno puede ser budista, otro masón, otro hare krishna, y el que nos
queda quizá sea un simpatizante de las ideas teosóficas, quizá…
¿Dónde se inserta la
Teosofía en la actual cultura espiritual? Como dije, todo parece perdido, pero
no es así. La teosofía ha hecho mucho desde su creación, incluso antes de su
fundación, pues antes de que se estableciera como una organización han existido
muchos teosófos como Giordano Bruno, Paracelso, el mismo Goethe o el mismo
Platón. Verdaderas lumbreras de la historia de la humanidad. Incluso pueblos
tan maravillosos como los egipcios se podría decir que fueron teósofos, pues
creían en el Ka o alma inmortal, y sabían que el cuerpo es un vehículo del
mismo.
La teosofía no es un movimiento nuevo sacado
de la imaginación de un desequilibrado que quiere sacarle dinero a los
incautos. Tiene miles de años y desde entonces ha ayudado al desarrollo
espiritual de la humanidad. Lo ha hecho con sus ideales de formar una fraternidad
universal, ha promovido el conocimiento del hombre por el hombre mismo, sin
mediación divina o externa, y conceptos tan esenciales hoy en día como el Karma
y la Reencarnación han sido difundidos en forma masiva por la ST. Basta con
escuchar “No hay religión más elevada que la verdad” para entender que nadie
aquí pretende levitar y dominar las mentes de los otros, apenas indagar la
verdad.
La cultura espiritual
moderna está impregnada por los conocimientos teosóficos, por no decir
empapada. La idea de unidad, la unión con el Yo superior, la teoría de
causa-efecto, la reencarnación, los viajes astrales, el alma superior e incluso
la desintegración del átomo y la noción de que lo más hay en este universo es
espacio entre los átomos (nunca un vacío como lo cree la ciencia dogmática) es
gracias a la labor de tantos teósofos que han perseguido y divulgado los
conocimientos que los grandes maestros nos han regalado. Incluso la física
cuántica no hace más que confirmar las teorías científicas contenidas en las
cartas de los Mahatmas, las mismas teorías que hace 100 años fueron llamadas
sin fundamento y producto de alucinaciones sin sentido. Hoy por ejemplo, la
ciencia admite que el sol tiene ciclos de actividad que duran 11 años. Lo mismo
nos comunicaron los maestros desde el siglo XIX. La física cuántica también nos
dice que las partículas tienen una especie de memoria y reaccionan a nuestros
pensamientos. Nosotros sabemos que hay inteligencias activas detrás de cada
átomo.
Enumerar los conceptos
filosóficos, religiosos y científicos que nos ha legado la teosofía y el saber
ocultista sería tarea tan enorme como volver a escribir la Doctrina Secreta.
Sólo me queda decir que como miembros de la ST tenemos mucho trabajo por
difundir y comunicar este tipo de conocimientos. Pues sólo así las generaciones
venideras no rechazarán este tipo de ideas y las adopten como algo normal, para
que en un futuro suceda lo que ocurrió en el origen, tener todos una sola
religión que persiga siempre la verdad, el crecimiento espiritual y el bien
común, y así cerrar el ciclo de esta ronda, de esta raza y de esta era.
viernes, 25 de abril de 2014
lunes, 11 de noviembre de 2013
Escuela de Sabiduría 2013, Tepoztlán
La foto de todos los asistentes a la Escuela de Sabiduría 2013 en Tepoztlán pic.twitter.com/ioweXvgr1e
— Soc.Teosófica Mex (@teosofiamx) November 11, 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
viernes, 13 de julio de 2012
Documental de Adyar, sede internacional de la Sociedad Teosófica
Les comparto este documental que me encontré por ahí, agradezco a la ST de Córdoba, Argentina el haberlo traducido al español y a Ale Córdoba el subirlo, está muy instructivo.
lunes, 16 de abril de 2012
Curso "Los Astros: Aproximaciones Esotéricas" en la Sociedad Teosófica en México
Pues con la novedad que éste será el primer curso que impartiré en la Sociedad Teosófica. Será en la sede nacional en México, los viernes 20 de abril, 27 de abril y 4 de mayo, de las 19:00 a las 20:30 horas, con un pequeño convivio al final de cada sesión.
El tema que trataré será una comparación entre la ciencia y la teosofía respecto al sol, la luna y la tierra.
¿La luz produce calor o viceversa?
¿Sabían los antiguos de los ciclos solares de 11 años que la ciencia hoy confirma?
¿Es el sol realmente un faro incandescente?
¿Existe realmente una fuerza de gravedad?
Éstas y otras cuestiones serán tratadas en el curso. Los espero, la entrada es para todo público, con una cooperación simbólica, ya sea por sesión o por las tres.
La sede nacional de la ST en México se ubica en la calle de Ignacio Mariscal #126 Col. Tabacalera, entre el metro Revolución y el monumento a la Revolución.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Darwin vs Blavatsky: El hombre no desciende del mono.
Todo
grupo de organismos tiende a multiplicarse más allá de los medios de
subsistencia; la batalla constante de la vida -la “lucha para obtener lo
bastante para comer y escapar de ser comido”,
añadida a las condiciones circundantes- necesita una perpetua extirpación de
los ineptos. Los selectos de cada agrupación, que de este modo permanecen,
propagan las especies y transmiten sus características orgánicas a sus
descendientes. Todas las variaciones útiles se perpetúan de esta manera, y se
efectúa una mejora progresiva. ¿Qué CAUSA, combinada con otras causas
secundarias, produce las “variaciones” en los organismos? Muchas de estas
causas secundarias son puramente físicas, climatológicas, de alimentación, etc.
Muy bien. Pero más allá de los aspectos secundarios de la evolución orgánica,
hay que buscar un principio más profundo. Las “variaciones espontáneas” y las
“divergencias accidentales” de los
materialistas son términos contradictorios, en un universo de “Materia, Fuerza
y NECESIDAD”. La mera variabilidad del tipo, sin la presencia inspeccionadora
de un impulso casi inteligente, no puede explicar, por ejemplo, las
complejidades estupendas y las maravillas del cuerpo humano. La insuficiencia
de la teoría mecánica de los darwinistas ha sido detalladamente expuesta por el
Dr. Von Hartmann, entre otros pensadores puramente negativos. El escribir, como
lo hace Haeckel, de células ciegas
indiferentes, “ordenándose a sí mismas en órganos”, es abusar de la
inteligencia del lector.
El
darwinismo sólo descubre la Evolución en su punto medio, es decir, cuando la
evolución astral ha sido reemplazada por el funcionamiento de las fuerzas
físicas ordinarias conocidas por nuestros actuales sentidos. Pero la teoría
darwinista, hasta en este punto, aun con los “desarrollos” que últimamente se
han intentado, no puede hacer frente a los hechos que el caso presenta. La
causa que yace en el fondo de la variación fisiológica de las especies -a la
cual todas las otras leyes están subordinadas y son secundarias- es una
inteligencia subconsciente que penetra la materia, y que en último término es
una REFLEXIÓN de la sabiduría Divina y Dhyân-Chohánica. Un pensador tan
conocido como Ed. von Hartmann ha llegado a una conclusión parecida, pues
desesperando de la eficacia de la Selección Natural no ayudada, considera a la Evolución como inteligentemente guiada
por lo INCONSCIENTE - el Logos Cósmico del Ocultismo. Pero este último actúa
sólo empleando como medio a FOHAT, o sea la energía Dhyân Chohánica.
Darwin
coloca en el lugar de una fuerza creativa consciente, construyendo y ordenando
los cuerpos orgánicos de los animales y plantas con arreglo a un plan
designado, una serie de fuerzas naturales operando ciegamente (según nosotros
decimos) sin fin y sin designio. En lugar de un acto arbitrario de operación,
tenemos una ley de Evolución necesaria... (también la tenían Manu y Kapila, y, al
mismo tiempo, Poderes directores conscientes e inteligentes). Darwin, muy
sabiamente había dejado a un lado la cuestión de la primera aparición de la
vida.
La forma más elevada es la que contiene la
explicación completa de la más ínfima, nunca lo contrario.
La teoría de Haeckel de que “el lenguaje
surgió gradualmente de algunos simples y rudos sonidos animales”, visto que tal
“lenguaje aún permanece entre unas pocas razas del rango más ínfimo”, es por
completo incorrecto, según arguye el profesor Max Müller entre otros. Sostiene
él que aún no se ha dado explicación plausible alguna de cómo vinieron a la
existencia las “raíces” del lenguaje. Para el lenguaje humano se requiere un cerebro humano.
Y las cifras que relacionan el tamaño de los cerebros respectivos del hombre y
del mono muestran cuán profundo es el abismo que separa a los dos. Vogt dice
que el cerebro del mono más grande, el gorila, no mide más que 30’51 pulgadas
cúbicas; al paso que el término medio del cerebro de los indígenas australianos
de cabeza achatada -la más inferior, actualmente, de las razas humanas- llega a
99’35 pulgadas cúbicas! Los números son testigos rudos, y no saben mentir. Por
consiguiente, como observó con verdad el doctor F. Pfaff, cuyas premisas son
tan sanas y correctas como necias sus conclusiones bíblicas: El cerebro de los
monos más parecidos al hombre no llega a la tercera parte del cerebro de los
hombres de las razas más inferiores: no es la mitad del tamaño del cerebro de
un recién nacido.
Por lo
anterior es, pues, muy fácil de ver que para probar las teorías
Huxley-Haeckelianas de la ascendencia del hombre, no es uno, sino un gran
número de “eslabones perdidos” -una
verdadera escala de progresivos peldaños evolucionarios- que tendrían
primeramente que encontrarse y luego ser presentados por la Ciencia a la
presente humanidad pensante y razonadora, antes de que ella abandonase su
creencia en los Dioses y en el Alma inmortal, para rendir culto a los
antecesores cuadrúmanos.
La teoría de Darwin las transmutaciones no
tienen lugar ni por la casualidad ni en todas las direcciones. Son ellas
regidas por ciertas leyes debidas a la organización misma. Si un organismo se
modifica una vez en una dirección dada, puede sufrir cambios secundarios o
terciarios; pero conservará la impresión del original. Dos seres pertenecientes
a dos tipos distintos pueden referirse a un
antecesor común, pero el uno no puede ser descendiente del otro. Ahora
bien; el hombre y el mono presentan un contraste muy sorprendente por lo que respecta al tipo. Sus órganos corresponden
casi exactamente término por término; pero estos órganos están arreglados bajo
un plan muy distinto. En el hombre están ordenados de modo que es esencialmente
un andador, mientras que en el mono
necesitan que sea un trepador... Hay
aquí una diferencia anatómica y mecánica. La consecuencia de estos hechos,
desde el punto de vista de la aplicación lógica de la ley de las caracterizaciones permanentes, es que el
hombre no puede descender de un antecesor ya caracterizado como mono, como no
puede descender un mono catarrino sin cola, de un catarrino con ella. Un animal
caminante no puede descender de uno trepador.
Esto fue claramente comprendido por Vogt.
Al colocar al hombre entre los primates,
declara él sin vacilar que las clases más ínfimas de los monos han pasado el
jalón (el antecesor común) de que han partido y divergido los diferentes tipos
de familia. (A este antecesor de los monos lo ve la Ciencia Oculta en el grupo
humano más inferior durante el período Atlante, como se ha indicado). Debemos
pues, colocar el origen del hombre más allá del último mono (lo que corrobora
nuestra doctrina), si queremos adherirnos a una
de las leyes más estrictamente necesarias a la teoría darwiniana.
Sin
embargo, tenemos una cosa en común con la escuela darwinista, y es la
ley de la evolución gradual y extremadamente lenta, abarcando muchos millones
de años. El pleito principal, según parece, está en lo que se refiere a la
naturaleza del “antecesor” primitivo. Se nos dirá que el Dhyân Chohan, o el “progenitor”
del Manu, es un ser hipotético desconocido en
el plano físico. Contestamos que toda la Antigüedad creía en él, y que hoy
creen las nueve décimas partes de la humanidad presente; mientras que no sólo
es el hombre pitecoide u hombre-mono un ser puramente hipotético de la creación
de Haeckel, desconocido e incontrable en esta Tierra, sino que además su
genealogía -según él la ha inventado- choca con los hechos científicos, y con
todos los datos conocidos de los descubrimientos modernos de la Zoología. Es
sencillamente un absurdo, aun como ficción. Según demuestra De Quatrefages en
pocas palabras, Haeckel “admite la existencia de un hombre pitecoide
absolutamente teórico” - cien veces más difícil de aceptar que cualquier
antecesor Deva. Y no es éste el único ejemplo en que procede de un modo
semejante, a fin de completar su cuadro genealógico. En una palabra: él mismo
admite su invención cándidamente; pues confiesa la no existencia de su Sozura
(estado catorce) - un ser completamente desconocido para la Ciencia - al confesar
bajo su propia firma que: La prueba de su existencia se funda en la necesidad
de un tipo intermedio entre los estados trece y catorce.
¿Cuáles son esas pruebas decisivas de la
descendencia del hombre de un antecesor pitecoide? Si la teoría darwinista no
es la verdadera, se nos dice; si el hombre y el mono no descienden de un
antecesor común, entonces tenemos que explicar la razón de:
I.
La semejanza de estructura entre los dos; el hecho de que el mundo animal
superior -el hombre y la bestia- sea físicamente de un tipo o modelo.
II.
La presencia de órganos rudimentarios en el hombre, esto es, rastros de órganos
anteriores, ahora atrofiados por falta de uso. Algunos de estos órganos, se
asegura, no hubieran tenido ningún objeto, excepto en un monstruo semianimal,
semiarbóreo. ¿Por qué, además, encontramos en el hombre esos órganos
“rudimentarios” -tan inútiles como inútil es el ala rudimentaria al aptérix de
Australia-, el apéndice vermiforme del caecum, los músculos de los oídos, la
“cola rudimentaria”, con la cual nacen todavía algunos niños, etc.?
Entre las criaturas existentes no hay una
sola forma intermedia que pueda llenar el vacío que existe entre el hombre y el
mono. Ignorar este vacío, añadía, “sería tan injusto como absurdo”.
Finalmente, lo absurdo de semejante
descendencia antinatural del hombre
es tan palpable, en vista de todas las pruebas y testimonios que resultan de la
comparación del cráneo del pitecoide con el del hombre, que De Quatrefages
acudió inconscientemente a nuestra teoría esotérica, diciendo que más bien son
los monos los que pueden pretender su descendencia del hombre, que no lo
contrario. Según Gratiolet ha probado, respecto de las cavidades del cerebro de
los antropoides -en cuyas especies se desarrolla este órgano en razón inversa a
lo que sucedería si los órganos correspondientes en el hombre fueran realmente
producto del desarrollo de tales órganos en el mono-, el tamaño del cráneo
humano y de su cerebro, así como las cavidades, aumentan con el desarrollo
individual del hombre. Su inteligencia se desarrolla y aumenta con la edad, al
paso que sus huesos faciales y quijadas disminuyen y se fortalecen, haciéndose
así más y más espiritual, mientras que con el mono sucede lo contrario. En su
juventud, el antropoide es mucho más inteligente y bueno, al paso que con la
edad se hace más obtuso; y, a medida que su cráneo retrocede y parece
disminuir, según va creciendo, sus huesos faciales y quijadas se desarrollan, y
el cráneo se aplasta finalmente y se echa por completo atrás, marcándose cada
día más el tipo animal. El órgano del pensamiento, el cerebro, retrocede y
disminuye, completamente dominado y reemplazado por el de la fiera, el aparato
de las quijadas.
Debido al tipo mismo de su desarrollo, el
hombre no puede descender ni del mono
ni de un antecesor común al mono y al hombre, sino que indica que su origen es
de un tipo muy superior a él mismo. Y este tipo es el “Hombre Celeste”; los
Dyân Chohans, o los llamados Pitris, según se ha manifestado en la Parte I del
volumen III. Por otra parte, el pitecoide, el orangután, el gorila y el
chimpancé, pueden, como la Ciencia
Oculta lo enseña, descender de la Cuarta Raza-Raíz humana animalizada, siendo
un producto del hombre y de especies de mamíferos ya extinguidas -cuyos remotos
antecesores eran, a su vez, producto de la bestialidad lemura- y que vivían en
el período Mioceno. La ascendencia de este monstruo semi-humano se explica en
las Estancias como teniendo origen en el pecado de las razas “sin mente”, en el
período medio de la Tercera Raza.
Lo mismo acontece con la importante cuestión
de los órganos “rudimentarios” descubiertos por los anatómicos en el organismo
humano. Indudablemente, esta clase de argumentación, manejada por Darwin y
Haeckel contra sus adversarios europeos, resultó de gran peso. Los
antropólogos, que se atrevieron a disputar la derivación del hombre de
antecesores animales, se encontraron totalmente embarazados para explicar la
presencia de agallas, el problema de la “cola”, etc. En este punto también
viene el Ocultismo en nuestro apoyo, con los informes necesarios.
El
hecho es que, según se ha dicho ya, el tipo humano es el repertorio de todas
las formas orgánicas potenciales y el punto central de donde éstas irradian. En
este postulado encontramos una verdadera “evolución” o “desenvolvimiento”, en
un sentido que no puede decirse que pertenezca a la teoría mecánica de la
Selección Natural. Criticando las deducciones de Darwin de los “rudimentos”, un
hábil escritor observa:
¿Por
qué no ha de tener la misma probabilidad de ser una hipótesis verdadera el
suponer que el hombre fue primeramente creado con esas señales rudimentarias en
su organización, las cuales se convirtieron en apéndices útiles en los animales
inferiores en que el hombre degeneró, como suponer que estas partes existían en
completo desarrollo, actividad y uso práctico en los animales inferiores de los
cuales fue generado el hombre?.
Léase
en lugar de “en los cuales el hombre degeneró”, “los prototipos que el hombre esparció, en el curso de sus
desenvolvimientos astrales”, y tendremos ante nosotros un aspecto de la
verdadera solución esotérica. Pero ahora vamos a formular una generalización
más amplia.
En
lo que concierne a nuestro presente período terrestre de la Cuarta Ronda, sólo la fauna mamífera
puede considerarse originada de los prototipos desprendidos del Hombre. Los
anfibios, los pájaros, reptiles, peces, etcétera, son los resultados de la
Tercera Ronda, formas astrales fósiles, almacenadas en la cubierta áurica de la
Tierra, y proyectadas en objetividad física, subsiguientemente a la deposición
de las primeras rocas laurenianas. La “Evolución” tiene efecto en las
modificaciones progresivas que la Paleontología muestra que han afectado a los
reinos inferiores, animal y vegetal, en el curso del tiempo geológico. No toca,
ni puede tocar, por la misma naturaleza de las cosas, al asunto de los tipos
prefísicos que sirvieron de base a la futura diferenciación. Puede,
seguramente, determinar las leyes generales que dirigen el desarrollo de los
organismos físicos; y, hasta cierto punto, ha desempeñado hábilmente la tarea.
Los mamíferos cuyos primeros rastros se
descubren en los marsupiales de las rocas triásicas de la época Secundaria,
fueron evolucionados de progenitores puramente
astrales, contemporáneos de la Segunda Raza. Son, pues, posthumanos, y, por
consiguiente, es fácil explicarse la semejanza general entre sus estados
embrionarios y los del Hombre, quien necesariamente encierra en sí y compendia
en su desarrollo los rasgos del grupo que originó. Esta explicación desecha una
parte del epítome darwinista.
Pero
¿cómo explicar la presencia de las agallas en el feto humano, las cuales
representan el estado por el cual pasan en su desarrollo las branquias del pez;
el vaso palpitante que corresponde al corazón de los peces inferiores y el cual
constituye el corazón del feto; la completa analogía que presenta la
segmentación del óvulo humano, la formación del blastodermo y la aparición del
estado “gástrula” con estados correspondientes de la vida vertebrada inferior y
aun entre las esponjas; los diversos tipos de la vida animal inferior que la
forma del futuro niño delinea en el ciclo de su crecimiento?... ¿Cómo es que
sucede que ciertos estados de la vida de los peces, cuyos antecesores nadaron
(evos antes de la época de la Primera Raza) en los mares del período Siluriano,
así como también estados de la fauna anfibia y reptil posterior, se reflejen en
la “historia compendiada” del desarrollo del feto humano?
Esta
objeción plausible es contestada con la explicación de que las formas animales
terrestres de la Tercera Ronda se
referían tanto a los tipos plasmados por el Hombre de la Tercera Ronda, como
esa nueva importación en el área de nuestro planeta -el tronco mamífero- se
refiere a la Humanidad de la Segunda Raza-Raíz de la Cuarta Ronda. El proceso
del desarrollo del feto humano compendia, no sólo las características generales
de la vida terrestre de la Cuarta Ronda, sino también las de la Tercera. El
diapasón del tipo es recorrido en compendio. Los Ocultistas, pues, no se ven
apurados para “explicarse” el nacimiento de niños con un verdadero apéndice
caudal, o el hecho de que la cola en el feto humano sea, en cierto período, de
doble tamaño que las nacientes piernas. La potencialidad de todos los órganos
útiles a la vida animal está encerrada en el Hombre -el Microcosmo del
Macrocosmo- y con alguna frecuencia condiciones anormales pueden dar por
resultado los extraños fenómenos que los darwinistas consideran como una
“reversión a rasgos de antecesores”. Reversión, verdaderamente; pero no en el
sentido que suponen nuestros empíricos de hoy.
Tomado de la Doctrina Secreta de HPB, Vol. 4
Tomado de la Doctrina Secreta de HPB, Vol. 4
viernes, 9 de septiembre de 2011
La Memoria y la Reencarnación en los Déjà vu
Después de algún tiempo de ausencia en el blog (más no en pensamiento ni acción) vuelvo a publicar algo para ti, en esta ocasión, un extracto del libro Isis sin Velo vol. 1 de Madame Blavatsky, libro que leímos en la logia Morya y que nos tomó casi dos años discutir. Ahora, releyendo, me pareció interesante el tema: ¿Quién no ha experimentado un Déja vu? Sensación que tenemos al recordar algo que aún no hemos vivido, un "esto ya lo viví" "siento que ya te conocí" "yo ya estuve aquí". A pesar de que podría argüirse a favor de la teoría de la Reencarnación, HPB nos explica desde el punto de vista del ocultismo el fénomeno, que se debe en gran parte a las travesuras de nuestro cuerpo astral durante el sueño. Leamos pues:
La memoria, cuya naturaleza
funcional es desesperación del materialista, enigma para el psicólogo y esfinge
para el científico, es para el estudiante de filosofía antigua la potencia
compartida con muchos animales inferiores, mediante la cual, inconscientemente,
ve en su interior iluminadas por la luz astral las imágenes de pasados
pensamientos, actos y sensaciones. El estudiante de ocultismo no ve en los
ganglios cerebrales “micrógrafos de lo vivo y de lo muerto, de lugares en que
hemos estado y de sucesos en que hemos intervenido”, sino que acude al
vasto receptáculo donde por toda la eternidad se almacenan las vibraciones del
cosmos y los anales de las vidas humanas.
La ráfaga de memoria que según
tradición representa a los náufragos las escenas de su vida pasadda, como el
fulgor del relámpago descubre momentáneamente el paisaje a los ojos del
viajero, no es más que la súbita ojeada que el alma, en lucha con el peligro,
da a las silenciosas galerías en que está pintada su historia con
impalidecibles colores.
Por la misma causa suelen sernos familiares ciertos
parajes y comarcas en que hasta entonces no habíamos estado y recordar
conversaciones que por vez primera oímos o escenas acabadas de ocurrir, según
de ello hay noventa por ciento de testimonios. Los que creen en la
reencarnación aducen estos hechos como otras tantas pruebas de anteriores
existencias, cuya memoria se aviva repentinamente en semejantes circunstancias.
Sin embargo, los filósofos de la antigüedad y de la Edad Media opinaban que si
bien este fenómeno psicológico es uno de los más valiosos argumentos a favor de
la inmortalidad y preexistencia del alma, no lo es en pro de la reencarnación,
por cuanto la memoria anímica es distinta de la cerebral. Como elegantemente
dice Eliphas Levi: “la naturaleza cierra las puertas después de pasar una cosa
e impele la vida hacia delante”, en más perfeccionadas formas. La crisálida se
metamorfosea en mariposa, pero jamás vuelve a ser oruga. En el silencio de la
noche, cuando el sueño embarga los corporales sentidos y reposa nuestro cuerpo
físico, “queda libre el astral, según dice Paracelso, y deslizándose de su
terrena cárcel, se encamina hacia sus progenitores y platica con las
estrellas”. Los sueños, presentimientos, pronósticos, presagios y vaticinios son
las impresiones del cuerpo astral en el cerebro físico, que las recibe más o
menos profundamente, según la intensidad del riego sanguíneo durante el sueño.
Cuanto más débil esté el cuerpo físico, más vívida será la memoria anímica y de
mayor libertad gozará el espíritu.
Cuando después de profundo y reposado sueño
sin ensueños se restituye el hombre al estado de vigilia, no conserva recuerdo
alguno de su existencia nocturna y, sin embargo, en su cerebro están grabadas,
aunque latentes bajo la presión de la materia, las escenas y paisajes que vio
durante su peregrinación en el cuerpo astral. Estas latentes imágenes pueden
revelarse por los relámpagos de anímica memoria que establecen momentáneos
intercambios de energía entre el universo vivible y el invisible, es decir,
entre los ganglios micrográficos cerebrales y las películas escenográficas de
la luz astral. Por lo tanto, un hombre que nunca haya estado personalmente en
un paraje ni visto a determinada persona, puede asegurar que ha estado y la ha
visto, porque adquirió el conocimiento mientras actuaba en “espíritu”. Los
fisiólogos sólo pueden objetar a esto diciendo que en el sueño natural y
profundo está la voluntad inerte y es incapaz de actuar, tanto más cuanto no
creen en el cuerpo astral y el alma les parece poco menos que un mito poético.
Blumenbach afirma que durante el sueño queda en suspenso toda comunicación
entre cuerpo y mente; pero Richardson, de la Sociedad Real de Londres,
redarguye acertadametne al fisiólogo alemán, diciéndole que se ha excedido en
sus afirmaciones, pues no se conocen todavía a punto fijo las relaciones entre
cuerpo y mente. Añadamos a esta opinión la del fisiólogo francés Fournié y la
del eminente médico inglés Allchin, quien confiesa con entera franqueza que no
hay profesión científica de tan insegura base como la medicina, y veremos que
no sin justicia deben oponerse las ideas de los sabios antiguos frente a las de
la ciencia moderna.
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